viernes, 17 de octubre de 2014

Es necesario que sepas que...

Suficientes problemas tengo aquí como para que vengas tú a empeorarlo todo.

No sé cómo explicártelo, es solo que estoy cansada ya.

No tengo ganas de que aparezcas y me derrumbes la concentración con esa bonita y pequeña sonrisa.

De la cual no quisiera prescindir. Pero tengo que.

Lo que necesito es un receso a la vida.

Quiero descansar, dormir, reposar la vista.

Por favor, no aparezcas más.

No puedo así como van las cosas.

Me duele la cabeza, el alma y la razón. Y nadie los puede calmar.

Mi fatiga está etiquetada con tu nombre. Suficiente tengo ya aquí como para que allá tú lo empeores más.







domingo, 5 de octubre de 2014

A las 3am

"Hora muerta, revive conmigo".

Estoy voluble y no hay quien me estanque, quien me dé una cachetada, quien me asegure la vida.

Me siento como un ser flotante, lleno de vida en el aire.


"Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?"

Eso me pasa cuando escucho a Carla Morrison.

¿Por qué no nací con una voz afinada para dejar de limosnear canciones en voces bonitas?

Uno de mis sueños es monopolizar las voces bonitas y que solo me pertenezcan a mí. Las quiero todas para que me canten bonito y me alegren el alma.


"Que cosa tan extraña es el hombre; nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere".

Yo nací porque las primeras oportunidades nunca se desperdician.

Déjenme vivir mi vida.

Moriré cuando haya conocido todos los males de la sociedad y haya solucionado siquiera uno.





domingo, 28 de septiembre de 2014

Tecleando

Quiero dejar de mirar a los lados con la esperanza de encontrarte.

Quiero dejar de ser codiciosa por tu presencia.

Quiero dejar de desear con todas mis fuerzas encontrarte.

Quiero no depender de ti.






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Me siento tan idiota tecleando esto.

domingo, 31 de agosto de 2014

Calla

Yo me enamoro de las buenas frases. Una de mis favoritas: "Si no vas a decir algo más bello que el silencio, no lo digas".

Cállate.

No te tolero cuando disparas directo a mi alma con tus palabras. Me hace odiarte más y eso me da náuseas.

No necesito que me hagas recordar que valgo menos que tu existencia. Calla.

Anoche te pedí tu silencio. Date cuenta que eso es más bello que tus oraciones punzocortantes.

No te pido un abrazo, una sonrisa, cualquier muestra de afecto. Lo que pido no es caro. Lo que pido no es mucho. Lo que pido no es imposible.

"Dame una mano en esto", pronuncié. 

Pero mis lágrimas ahí seguían. Y tú no te callabas.

Pobre de mí, ¿no?

 

domingo, 24 de agosto de 2014

Esas ganas

Exactamente tuve una semana de vacaciones: del 26 de julio al 03 de agosto. Una vez que me tocó despertarme junto a la alarma del despertador el lunes 04 de agosto, la pesadilla no paro hasta el viernes último que pasó.

Diecinueve días. Los diecinueve días completos más detestables de mi vida hasta ahora.

Me puse mal, mis plazos se acababan poco a poco... Todo lo hacía a última hora, escribí como mierda, leí como mierda.

Estaba mal en todo el sentido de la palabra. No comía por hacer mis pendientes, no dormía lo necesario para soportar el día siguiente; nada estaba bien.

Tenía pesadillas. Dormía alrededor de cuatro, tres, dos horas al día y la misericordia de Orfeo se ausentaba en mí porque el poco tiempo que tenia para descansar me torturaba con imágenes desagradables durante mis sueños. Luego tenía que recuperar las horas no completadas de sueño durmiendo en la biblioteca o en el bus de regreso a casa.

Tan triste, tan desganada, tan ojerosa, tan cansada, hecha una mierda.

La inspiración de cada día me abandonó... Nada salía de mí, nada. Se había ido.

Me dieron ganas de coger mi mochila y largarme.

¿Y si boto todo al carajo?

Sentía pena por mí misma porque me encontraba sola en todo. Nadie estaba enterado de por lo que estaba pasando. Nadie debía saberlo.

Siempre quise que se sintieran orgullosos de mí. Pero resultó ser muy difícil.

Tengo más temores que antes. Mis miedos vagan a mi alrededor, ya no desaparecen.

Estoy sola y debo continuar a pesar que yo solo quiero descansar.

Esas ganas de volver el tiempo atrás, allá donde nada de lo que hacía traía consecuencias y por ende podía pasar todas las tardes en mi mundito de pacotilla. Y nadie me reprocharía nada.

Eso básicamente.

¡A dormir!